10 Lecciones de vida que me dejo el Camino de Santiago

Hay momentos en tu vida en los que te gustaría esconderte en una cueva y no salir nunca. Tienes miles de dudas sobre tu propósito, tu presente, tu futuro, y no haces más que mirar al pasado en vez de mirar al frente a lo que se viene.

 

 

Esta es una llamada de atención al ego. Necesitaba tiempo para reflexionar y encontrarme nuevamente a mi misma.

 

El Camino de Santiago fue una aventura, una prueba de amistad, y una gran lección de vida que repetiré a lo largo de mis años, cuantas veces me sea necesario. El Camino te sana el alma y te deja diez grandes lecciones de vida:

 

1. NECESITAMOS MUY POCO PARA SER FELICES

Todo lo que necesitas para ser feliz te cabe en una mochila. Unos zapatos cómodos, 2 pares de calcetines, 2 cambios de ropa interior, algo para abrigarte, una gorra para protegerte del sol, unos lentes (gafas), un cepillo de dientes, uno de pelo, protector solar y una cámara de fotos para capturar cada momento de felicidad. Te prometo que no necesitas más.

 

Los días que pasé recorriendo el camino de Santiago han sido de los días más simples, básicos y felices de mi vida. Estaba en paz total conmigo misma, y no necesitaba mucho más. Una comida caliente al final del día, un buen vino, buena compañía y una cama donde recuperar energías para el día siguiente. That's it!

"Peregrino es todo aquél que tiene un espíritu libre, un equipaje ligero, un alma solidaria, y sigue espontánemente el camino de sus sueños"

 

Los seres humanos nos empeñamos en llenar nuestras vidas de bienes materiales, y hacernos dependientes de ellos para ser felices. A lo largo de mi vida he comprobado que no hay día de shopping o carro nuevo que me llene el alma. Los bienes materiales te hacen feliz por un ratico, te ocupan mucho espacio, y a medida que los vas acumulando van haciendo más complicado tu libre movimiento por el mundo. Todo lo que necesitas para ser feliz está en tu mochila. Llénala con lo básico y sal a vivir tu vida y ser feliz.

 

2. MAÑANA SIEMPRE SERÁ OTRO DÍA

Cada noche durante nuestra caminata rumbo a Santiago de Compostela, llegaba a la posada donde pasaríamos la noche con los pies destruidos, llenos de llagas, y con las rodillas muy adoloridas de los treinta y pico kilómetros que caminamos cada día. Sin embargo, no importaba el nivel de dolor con el que me acostara cada noche, al día siguiente siempre amanecía como nueva, sin dolor, lista para un nuevo día de retos, aventuras y experiencias inolvidables.

 

Esta lección la he aplicado a mi vida diaria. No importa que tan mal te vaya un día, siempre habrá un nuevo amanecer y una nueva oportunidad para salir a conquistar tus metas y ser feliz.

 

3. COMPARTIR ES LA MAYOR SATISFACCIÓN DE LA VIDA

¿De que nos sirve tenerlo todo si no lo compartimos? El Camino me enseñó a compartir con quienes comparten conmigo este camino que llamamos "vida", con mi familia, con mis amigos o desconocidos que encontramos a lo largo de nuestro recorrido. Compartir el agua con otro peregrino, unos calcetines con una amiga que acabó con los suyos mojados al cruzar un rio, o tan simple como compartir unas palabras con el señor que te esperaba al final de la cuesta para brindarte unas palabras de aliento y una fruta para animarte a seguir. Comparte y siempre habrá quien comparta contigo, y así nunca te faltará nada.

 

 

 

4. NO HACE FALTA SER PERFECTO PARA SER FELIZ

Todos tenemos una idea de quien debemos ser, como nos debemos comportar y como debemos vestir. Son los ideales de la sociedad los que ultimadamente nos alejan de quienes somos realmente y, consecuentemente, nos alejan de nuestra propia felicidad. Si algo te enseña el Camino de Santiago es a dejar a un lado los prejuicios. No importa como te vistas, o si tienes las botas ultimo modelo de trekking, en el camino todos somos iguales, y lo único que importa es llegar a la meta.

 

Esta foto la tomé en un tunel en mi recorrido a Santiago, y fue como una señal. Me enseñó que debo dejar a un lado mi empeño en ser perfecta para los demás, dejar de ser y hacer lo que otros esperan de mi. Debo dejarme llevar por mi propio instinto y mi corazón. Dejar ir el como creemos que debe ser nuestra vida y dar paso a esa vida que esta tratando de colarse en nuestro consciente.

 

 

5. NO JUZGUES A LOS DEMÁS 

Cada peregrino tiene sus razones personales para realizar el Camino de Santiago. Cada uno tiene su propósito y su reto personal, ya sea caminar los 100 kilómetros mínimos para terminar La Compostelana, o recorrer 600 kilómetro para embarcar un peregrinaje más profundo. En tu peregrinaje te encontrarás con personas muy diferentes, cada uno tiene su propio equipaje emocional y razón para hacer el camino, no juzgues sin conocer su historia.

 

Recuerdo a dos personas en particular que me marcaron durante mi recorrido: Un señor mayor que había llegado al camino 30 años antes y se quedó para siempre. Nos contó que cada día recorría 30 kilometros andando, 15 de ida y 15 de vuelta para ir a trabajar. Todos los días de su vida el mismo camino a trabajar y volver a casa, y era feliz, no necesitaba más. La energía que transmitía era increíble, nos animó a seguir adelante cuando ya no aguantábamos más el peso de nuestras mochilas en la espalda.

"El camino sirve también para descubrir lo mucho que vale una toalla"

 

 

La segunda persona que me marcó fue una señora mexicana, completamente diferente al señor del día anterior. Nos contó que realiza el Camino cada año, en esta ocasión venía con sus hijos. Una experiencia completamente diferente a la nuestra, ella contrató un servicio puerta a puerta que les cargaba las maletas de una posada a otra. Caminaba ligera, muy entusiasmada, sin peso sobre su espalda y perfectamente equipada para realizar su tramo del día. Yo intentaba de mantener su ritmo con mi pesada mochila en la espalda mientras ella me animaba. Paramos a comer juntas para esperar a su hija que venía varios kilómetros más atrás. Esto fue el último día antes de llegar a Santiago, y me hizo sentir tan familiar, a pesar de que no la conocía de nada, ni siquiera se su nombre. Ella me hizo pensar en la cantidad de equipaje emocional que vamos acumulando en la vida y que no nos permite movernos ligeramente por la vida, como lo hacia ella por el Camino de Santiago.

 

 

6. ESTÁ BIEN QUERER ESTAR SOLO CUANDO LO NECESITAS

En el camino de la vida, como en el de Santiago, a veces estarás rodeado de gente, otras andarás solo. Este es uno de los más grandes y bonitos aprendizajes que me dejo el Camino; aprendí a estar feliz conmigo misma aún cuando estoy sola. Nos fuimos cuatro amigas juntas, pero las otras tres no siempre estuvieron a mi lado, ni yo al de ellas. Cada una fue tomando su distancia a lo largo del recorrido para meditar, pensar, y estar consigo misma. No fue algo planeado, simplemente fue ocurriendo naturalmente a lo largo de nuestra travesía. En algunas ocasiones íbamos todas juntas, en otras iba yo sola mas atrás, las demás algunos pasos mas adelante. Así nos íbamos intercalando. Igualmente pasa en la vida, no siempre tienes a tus amigos o familiares cerca, pero sabes que siempre están unos pasos más adelante o atrás cuando los necesitas. Es fundamental aprender a estar solos, y saber que esta bien el querer estarlo.

 

 

7. LOS OBSTÁCULOS JAMÁS SERÁN TAN GRANDES COMO TU VOLUNTAD DE LLEGAR A LA META

 

En este caso, a los obstáculos les llamaré "llagas" y "falta de cartílago entre mi rótula y mi femur". Hubo momentos, sobre todo el último día, que solo me quería sentar y llorar del dolor que sentía en las rodillas y los pies. Ya no era una llaga, eran varias, y ya no era solo la rodilla derecha, la izquierda me la había sobrecargado de apoyarme tanto en ella para evitar el dolor de la derecha. Pero no me iba a rendir a estas alturas, mis ganas de lograr mi objetivo eran mucho más fuertes que cualquier dolor físico. Gracias a Dios tuve a mi lado a personas que me ayudaron a superar los dolores y terminar el camino, me apoye en mis amigas cuando fue necesario y con lagrimas en los ojos, de dolor y felicidad, llegué a la Catedral de Santiago de Compostela. 

 

Igualmente nos pasa en la vida diaria, no importan los contratiempos, los obstáculos, ni los problemas si tenemos la actitud correcta para hacer que estos parezcan insignificantes. Más allá de la condición física, es nuestra condición mental lo que nos permite superarnos para lograr todo lo que nos proponemos en la vida.

 

 

8. TODO LLEGA EN EL MOMENTO PERFECTO

 

No veía la hora de llegar a la ciudad. La entrada a Santiago se me hizo eterna, eran unos escasos tres kilómetros los que faltaban para llegar, pero caminaba y caminaba y sentía que no avanzaba, entre el cansancio y el dolor. Intentábamos llegar a la Misa del Peregrino que se celebra cada tarde a las 18:00, pero yo no veía el final. La entrada a Santiago de Compostela es tediosa, llevábamos kilómetros andando desde aquel anuncio de la foto (arriba) que nos indicaba que habíamos llegado a Santiago. Mi cara de felicidad de la foto no tiene nada que ver con la cara que puse al ver la fachada del majestuoso templo, pero la hora de llegada fue perfecta, ni muy temprano, ni muy tarde. Llegamos en punto para ver la puesta de sol mas bonita que había visto en mi vida, la silueta de la Catedral de Santiago contrastada con un cielo de colores me hicieron empezar a llorar inconsolablemente. Nos paso algo similar a las cuatro amigas que veníamos caminando juntas desde hace ya varios días.

 

Hasta el sol de hoy no puedo descifrar si lloraba de dolor, de emoción, de alivio o de plena felicidad. Solo recuerdo repetirme esta frase como un mantra: "sin dolor no hay recompensa". Solo bastaba con verle las caras a mis amigas, y al resto de peregrinos que nos cruzamos en el camino y que ahora nos encontrábamos nuevamente en nuestra meta, en la Misa del Peregrino; todos con la misma cara de dolor y felicidad plena a la vez. Algo había cambiado en nosotros a lo largo del camino, sobre todo esos últimos kilómetros de dolor antes de llegar a nuestro destino. Cada uno tenia su historia, sus propios achaques y desgastes físicos, pero todos teníamos una sonrisa en la cara, y durante la misma nos íbamos viendo unos a otros, como si nos conociéramos de toda la vida, y diciéndonos con una simple mirada: lo logramos.

 

 

8. ESTA BIEN LLORAR

 

Yo soy de esas personas que llora por todo menos de dolor. Claramente lo he heredado de mi mamá, quien como yo, llora de rabia, de impotencia, de felicidad, de angustia, pero jamás de dolor. Hasta ahora, cuando se me vino todo junto encima: dolor, agotamiento, angustia, pero lo que logré era mucho más grande, y las lágrimas pasaron a ser claramente de felicidad. No las podía controlar, pero el dolor había desaparecido, a pesar de que no podía caminar. 

 

Las lagrimas nos limpian los ojos que son las ventanas de nuestro alma a la vida, esta bien limpiarlos para poder ver la belleza que nos rodea con mayor claridad. Y es que después de llorar siempre se ve la vida desde una perspectiva diferente, como el vidrio de tu carro recién lavado. 

 

 

9. CADA PERSONA EN TU VIDA CUMPLE UN PROPÓSITO

 

Hay personas que solo estarán presentes en tramos de tu camino, otros a lo largo de todo el camino, y otros con quienes te reencontraras en la meta. Así lo vivi en mi caminata de Lugo a Santiago de Compostela. Ademas de mi grupo de amigas, fui conectando con decenas de otros peregrinos a lo largo del viaje, algunos los volví a ver a medida que íbamos avanzando, otros fueron pasajeros momentáneos, y los demás estaban esperándome a la Catedral. 

 

En mi propia vida he visto esta analogía cumplirse muchas veces. Hay personas que caminan a tu lado por muchos kilómetros, pero un día se desvían para seguir su propio camino. Otras son personas que vienen a tu vida en el momento preciso, para brindarte una palabra de aliento, regalarte una manzana, unos te prestaran su hombro para que te apoyes cuando no aguantes los pies y otros caminarán a tu lado por siempre, un poco más adelante, o atrás, pero sabes que estarán ahi al llegar a la meta.

 

 

10. UNIDOS SOMOS MÁS FUERTES

Cualquiera puede hacer el camino solo, pero no sería lo mismo. Caminé con tres mujeres increíbles, cada una con su propósito, pero todas con una esperanza en común. En algunos tramos conversábamos sobre las cosas que se nos cruzaban la mente durante el viaje. Todas teníamos situaciones por resolver, unas profesionales, otras personales, pero a pesar de las preocupaciones de cada una, las cuatro decidimos caminar por nuestro pais, Venezuela. 

 

El Camino me marcó para siempre, pero más me ha marcado contar con estas tres guerreras en los momentos buenos y malos de mi vida.

 

Gabby, Paty, y Maru: Me inspiran cada día, y estás palabras son para ustedes que han sido mi mejor enseñanza al unirse y compartir esta gran experiencia conmigo. Gracias.

 

 

 

 

MIS FRASES FAVORITAS SOBRE EL CAMINO DE SANTIAGO

(Pensamientos de peregrinos)

 

"Quiero ver y sentir lo poco que se necesita para ser feliz" (Carmen)

 

"¿Os habéis dado cuenta del brillo de felicidad que tiene la mirada de un peregrino?" (Luismi)

 

"Hacer el camino más allá de la belleza de sus paisajes, su energía, su espiritualidad, la cordialidad y hospitalidad de los gallegos, nos permite descubrir toda esa fuerza interior que todos tenemos, abrir nuestra mente y nuestro corazón a iniciar el camino hacia una mejor calidad de vida" (Teresa Marquez)

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